contáctanos
experiencias compartidas
testimonios
Sencillez y honestidad definen a este gran equipo
Desde el primer momento tuvimos muy buenas sensaciones con el equipo. A diferencia de otras matronas, tenían gran interés en hacer partícipe a mi pareja lo que significó mucho para él.
En un primer momento, nos enseñaron las instalaciones y nos comentaron el proceso en líneas generales. Sencillo y honesto.
Un parto rápido y lleno de dulzura y amor
En nuestro segundo parto tuvimos la suerte de poder repetir la experiencia junto a Patricia, una matrona que te hace sentir segura, apoyada y lo más importante de todo, te hace sentir especial en un día tan importante.
Gracias por ser tan dulce y cariñosa en un momento donde lo único que necesitas es sentirte querida y arropada, Patricia fue muy profesional, tan cercana, siempre pendiente y apoyando en esos momentos críticos donde crees que no puedes dar el último empujón para ver a tu retoño. ¡Gracias! Es todo lo que puedo decir.
Parto en la semana 41+1, surfeando las contracciones
Respira, ya queda “una menos para verte, bebe”. Me acordaba de mis sesiones de yoga prenatal y de los encuentros con Patri durante el embarazo. Me dí una ducha de agua caliente, y sentí seis grandes contracciones que no supe cómo gestionar. Entré en la sala de parto y allí estaba Patri. Tranquila, llena de paz. En un ambiente cálido y hogareño. La luz tenue, escuchaba el agua de la bañera correr. Entrar en el agua fué mágico. Me relajó. Mi cuerpo dejó de pesar y empezó a flotar. Estaba de 8cm y al poco dilaté a 10.
Patri cuidaba de que todo estuviese impoluto, me animaba a continuar en el camino que yo había escogido con un amor y una profesional dignas de admirar. Empecé a sentir qué podía empujar. Comenzaban los pujos. Patri nos puso un espejo para poder ver cómo salía la cabecita. ¡Era la bolsa! Yo no había roto aguas en ningún momento y Patri respetó el proceso natural sin romperla. Nuestra beba venía en la bolsa, intacta, que se rompió de manera natural con el último empujón y la salida de Sofía al agua. Ahí estaba. Había nacido. Yo había parido. Y todo había salido a la perfección y tal y como había deseado.







