Minfulness en el embarazo
Nos pasamos la mayor parte del tiempo desconectados de la vida.
¿Cuántas veces has ido del trabajo a casa en modo automático con la mente aún en la oficina, dándole vueltas a la reunión que has tenido o a lo que tienes que hacer?
¿Cuántas veces las embarazadas no son conscientes de si su bebé se ha movido porque han estado demasiado ocupadas en la mente?
¿Cuántas veces estamos con nuestra familia sin estar totalmente presentes, rumiando sobre algo que nos preocupa?
Estamos perdidos constantemente, sin darnos cuenta, en nuestros pensamientos, preocupaciones, fantasías o anticipaciones. Identificandonos con los cuentos que nos contamos sobre el pasado, el presente o el futuro.
Esta tendencia que tiene la mente a divagar hace que nuestras emociones dependan de esa mente que va al pasado y al futuro, haciendo que estemos desconectados del presente y manteniendo a nuestro sistema nervioso siempre alerta provocando un desgaste en nuestro cuerpo y mente que conocemos como estrés. Un pensamiento que anticipa que “el parto va a ser doloroso” puede hacernos sentir miedo (el corazón se acelera, la respiración es más rápida y superficial, los músculos se tensan…) aunque estemos en el sofá de nuestra casa y el parto no haya ni siquiera empezado.
Mediante la práctica de mindfulness, aprendemos a regular esa incesante divagación mental y este aprendizaje va a ser la base para regular nuestras emociones y miedos. La definición de mindfulness es prestar atención de manera intencional al momento presente, sin juzgar.
Aunque se trate de una práctica arraigada en las antiguas disciplinas meditativas budistas, en 1979 Jon Kabat Zinn, un biólogo molecular que llevaba tiempo investigando sobre las interacciones cuerpo-mente, creó un programa de mindfulness para reducir el estrés (MBSR). Acercando así, esta práctica contemplativa a occidente.
En el 2005, un ejemplar de la revista National Geographic publicó: «¿Qué secretos guardan los cerebros de las personas que han dedicado años a la práctica de la meditación budista?» La respuesta era contundente: numerosas investigaciones habían revelado que el ejercicio sostenido de la práctica contemplativa produce cambios en diversas estructuras cerebrales y altera los procesos cognitivos y afectivos. Estos descubrimientos terminaron de cimentar el interés en Mindfulness.
Además, la práctica de mindfulness ha despertado mucho interés en el proceso de la maternidad, ya que se ha demostrado que tiene grandes beneficios.
Beneficios del mindfulness en el embarazo:
- reducir el estrés y la ansiedad
- regular emociones como el miedo
- favorecer el vínculo con el bebé
- afrontar el dolor sin sufrimiento
- mejorar la sensación de bienestar y plenitud.
En el Reino Unido se realizó un estudio piloto para introducir la preparación al parto con mindfulness en el servicio nacional de salud (NHS) y concluyeron que este programa es una intervención prenatal prometedora que tendría el potencial de mejorar la salud mental de los padres y, por lo tanto, posiblemente también la salud de la próximas generaciones.
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